Antes de cocinar por primera vez en tu olla o cazuela de barro, hay que curarla. Así se cierran los poros, se prepara para el calor y queda lista para muchos años de guisos. Se hace una sola vez y no lleva más de una hora y media.
Qué necesitás
- Agua para sumergir la pieza.
- Un paño o papel de cocina.
- Grasa de cerdo o de vaca, o manteca en pasta.
Paso a paso
- Remojo. Sumergí la pieza y la tapa en agua, totalmente cubiertas, entre 30 minutos y 1 hora.
- Secado. Sacalas y secalas con un paño o papel de cocina.
- Engrasado. Untá bien el interior y la tapa con la grasa o la manteca.
- Reposo. Dejá que la grasa se absorba unos minutos.
- Horno. Meté la pieza en el horno todavía frío. Encendelo a temperatura baja o moderada y dejala 20 a 30 minutos. Al entrar en frío, el barro se calienta de a poco y no sufre.
- Enfriado. Apagá el horno y dejala enfriar adentro.
- No la laves. El resto de grasa termina de curarla en el primer uso.
Para los primeros usos
- Cocinala con difusor y a fuego bajo o medio.
- Nunca la pongas vacía sobre el fuego.
- Evitá los cambios bruscos de temperatura.
No te preocupes si cambia de color: nuestras piezas son de barro natural, sin esmaltes ni solventes, y con el uso toman ese tono de olla de toda la vida.
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